Con los pies fríos y el corazón roto, así pasaba ahora los domingos sin ti, con las luces de la casa apagadas y sin mas música que mi voz. Creía que si cantaba lo suficiente tu me escucharías, que si sonreía lo suficiente tu volverías a mirarme como cada tarde de primavera. Pero se terminó y después del verano, como dijo Sabina ··El otoño duró lo que tarda en llegar el invierno·· y parece que se nos hizo demasiado tarde.
Tu querías enamorarte, yo no quería estar sola, pero no era lo mio eso del amor. Aun tenia el corazón roto, hecho añicos, y unas ganas de encontrarte para luego, después de sonreírte, volverme a marchar.