jueves, 5 de mayo de 2011

Tú, la lluvia que tanto ansío volver a ver...

Porque pedirte que me quieras es como pedirle al cielo que llueva en el desierto, después de mucho tiempo acaba por ocurrir pero no porque tu lo hayas pedido. Después de la lluvia viene la vegetación esporádica y el desierto se llena de vida y color. Todo te parece tan mágico que no te das cuenta de que poco a poco se están muriendo todas las plantas y las flores y que al fin y al cavo volverá a ser lo que era antes de que llegara la lluvia, un desierto. 
Si, puede que, poco a poco, sin parar de caminar tengas suerte y encuentres un oasis donde tengas dos opciones: o quedarte a vivir allí, olvidar a la lluvia que tanto deseas volver a ver y arriesgarte a que termino por desaparecer como antaño hizo la lluvia o descansar durante un tiempo, coger todo el agua que te sea posible y volver a caminar en busca de ese momento tan mágico, cuando la lluvia vuelva a caer...

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