lunes, 19 de diciembre de 2011

Aunque a nadie le importe...

Yo, he llegado a pensar que lo que siento no es amor, es ganas de hacerme daño. He llegado a pensar que a las adolescentes nos gusta sufrir por amor, porque eso nos da algo en lo que pensar. He llegado a tener miedo de mi misma, a llorar. He podido notar como algo conseguía que me consumiera por dentro, como si, muy dentro de mi, algo estuviera matandome poco a poco. He llegado a sentir como me desvanecía hasta el punto de derrumbarme. Y lo increíble es, que después de todo lo que he pasado, eso, a nadie le importe.

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