miércoles, 11 de febrero de 2015
Pulgada a pulgada mi cama se convertía en precipicio y la noche en caida. Pero que bonitas eran las vistas desde la tuya. Contigo caer era solo otra manera de volar, entre tus costillas. Hace tiempo que ya no bailamos en las mismas sabanas ni nos sonrien las mismas calles, pero yo todas las noches sigo saltando para a la mañana siguiente golpearme con la realidad de otro dia sin verte. La felicidad se fue contigo, no dijo adios, solo dio un portazo. Ahora lo unico que me queda es el eco de la puerta y unos cuantos cristales rotos, como mi esperanza de que algun dia, sin saber ni como ni porque, vuelvas.
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